La remasterización digital de audio es ese abominable engendro que nos intenta colar la industria del disco para vendernos una y otra vez el mismo CD con pequeñas variaciones (temas extra, libreto más abultado, etc). Esta entrada pretende razonar por qué hay que evitarlas a toda costa.
Habitualmente estas grabaciones corresponden a la codificación "ADD", es decir, grabación analógica en origen, remasterizacion digital y soporte digital (CD), aunque también se remasterizan grabaciones digitales en origen (codificación "DDD"), principalmente para subir el volumen medio de la música.
Mucho cuidado con esto, que ahora el 50% de las ediciones musicales corresponden a esta práctica. De hecho en este mes de marzo se inició una ofensiva para colarnos nuevamente la discografía de Queen remasterizada, incluyendo temas extra.
http://queenonline.com/en/news-archive/first-five-albums-re-released-today/
Se están reeditando actualmente en Vinilo muchas grabaciones remasterizadas digitalmente, que también hay que evitar por razones similares, ya que no usan los masters analógicos originales, sino las remasterizaciones digitales empleadas para los CD. Estos vinilos se pueden considerar "ADA", es decir: grabación analógica en origen, (re)masterización digital, y soporte analógico (vinilo). A pesar de que ahora se utiliza vinilo de 180 gramos y de gran calidad, es lamentable oir las saturaciones analógicas pasadas por el tamiz digital y vueltas a reconvertir a analógico. He podido escuchar una reedición en vinilo del 1º disco de Velvet Underground (el de la banana) remasterizado digitalmente. Oir sus saturaciones a lo años 60, que "sonaban a gloria" en los antiguos discos analógicos, ahora remasterizadas digitalmente se convierte en una experiencia lamentable.
Hay excepciones, como la excelente reedición de la discografía de los años 60 los Rolling Stones en vinilo. Véase el excelente y exhaustivo artículo que trata de esta reedición:
http://www.musicangle.com/album.php?id=924&rpage=1
La principal razón que nos empuja a evitar las remasterizaciones actuales se debe a lo que se conoce como Loudness War, que consiste en el aumento del volumen de la grabación para que tenga "más pegada". Un disco de hoy en día tiene que parecer que suena bien en múltiples medios: en la radio, en un mp3, en el coche, en un bar, en un salón, etc., para ello se aplica indiscriminadamente la compresión dinámica (con muy poco rango dinámico relativo, sonido muy normalizado), que da lugar a que los pasajes musicales que son más suaves queden más fuertes y los que tienen que explotar no lo hacen. Como resultado de todo esto, aunque en una primera escucha parece que suenan mejor, no es así.
Veámoslo con un ejemplo:
Como Mark Donahue, indicó en la revista Performer: "antes las decisiones sobre el volumen de un disco se tomaban por razones estéticas y no de marketing. Las grabaciones estaban entre 6 y 8 decibelios por debajo del rock comercial actual". La culpa es del CD, que permite mayor libertad a los ingenieros de sonido a la hora de grabar, pudiendolo hacer a mayores volúmenes que en un vinilo. Un vinilo tiene una limitación física que hace que toda la señal tenga que ir ecualizada para reducir los graves. En un CD esto no pasa, por eso los discos cada vez suenan más alto. Les sobra contundencia, pero les falta emoción y claridad. Esto no se puede evitar en las grabaciones contemporáneas porque no hay dónde elegir, pero sí en las antiguas, si se evitan las remasterizaciones recientes.
Finalmente, el siguiente vídeo es muy interesante e ilustrativo para entender la compresión dinámica que se aplica en la Remasterización Digital como práctica general hoy día:
Con esto ha quedado lo suficientemente claro el por qué se han de evitar las remasterizaciones digitales.


Algún cachondo te dirá que no compra no remasterizado ni sin remasterizar. Se limita a descargarlo.
ResponderEliminarEs muy interesante todo esto. Es como la Singer de mi madre.
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