domingo, 1 de mayo de 2011

¿Música en CD, MP3 o Vinilo?




Habitualmente se encuentran en la WEB opiniones contradictorias al respecto que, ya sea  por razonamientos más o menos técnicos, o por aspectos subjetivos, sentimentales y de coleccionismo,  se inclinan de manera exclusiva hacia uno u otro soporte. Tras muchos años escuchando música impresa sobre diversos soportes, he llegado a la conclusión de que cualquiera de ellos tienen sus pros y contras, pero todos son útiles de alguna manera, dependiendo de la situación y del tipo de música a escuchar.  Las posiciones excluyentes, que optan por un único soporte, terminan por confundir al interesado en el tema,  principalmente el audiófilo o coleccionista, y no le saca de dudas. En cambio, para el resto, que son la inmensa mayoría, la música es un objeto de consumo más y directamente preferirán el MP3 por comodidad y economía.

Lo primero es determinar dónde se va a escuchar la música, el uso que se le va  a dar. Si se va buscando portabilidad, es decir, poder escuchar música en el coche, el metro, o haciendo deporte, el vencedor absoluto es el MP3 (o similares). Pero si se busca escuchar música con dedicación, se necesita calidad y un buen equipo, aquí precisamente el mp3 es el primero que se cae de la comparativa, por una razón muy simple: es un formato de audio con pérdidas. Es decir, es imposible una reconstrucción exacta de la música original al reproducirla. Para reducir espacio, el algoritmo de compresión del mp3 quita de la música lo que supone que el oyente medio no va a percibir en una escucha casual: unos armónicos por aquí, unas frecuencias por allá, una reducción del estéreo original, etc, etc.La única ventaja, que no es poca, es la portabilidad ya mencionada, que le lleva a ser el formato utilizado en los reproductores de bolsillo, en ordenadores etc. No obstante, es cuestión de tiempo que sea sustituido por otro formato sin pérdidas (lossless), ya que dado el aumento progresivo de la capacidad de almacenamiento de los soportes digitales, es posible disponer de estos formatos sin pérdidas, como FLAC, que aunque ocupen más espacio, la calidad no se resiente como con el MP3.

Para entendernos, el MP3 es análogo al formato JPG utilizado para almacenar fotografías. Una imagen comprimida con JPG se ve bien en pantalla o impresión ordinarias, pero al ampliarla aparecen las irregularidades, los "artefactos digitales", debidas a la compresión que introduce el algoritmo. Algo similar ocurre con el MP3: suena decentemente en un reproductor portátil (tipo IPOD), en un portátil (que dispone de pequeños altavoces integrados que no entienden de sutilezas sonoras) o incluso un PC convencional(que dispone de altavoces externos de baja gama). Pero en un equipo de sonido de alta fidelidad es donde el mp3 realmente lleva las de perder: la calidad se resiente ostensiblemente, incluso para oidos poco avezados.

Ya hemos encontrado el sitio para el mp3 y formatos similares que mantienen compresión con pérdidas.  El MP3 es al CD lo que la Cassette fue para el Vinilo: un soporte que sacrifica la calidad en aras de la portabilidad.

Pero no todo es portabilidad. En ocasiones uno desea disfrutar de la música de una forma más dedicada, y menos casual que la escucha del mp3 mientras se trabaja con el PC, se viaja o se hace deporte. Es decir, el gusto de sentarse en el sofá, abrir una cerveza y escuchar música a placer en un entorno de relativo silencio. Ahora la cuestión está entre dos candidatos: el Vinilo o CD (o DVD-Audio). ¿qué suena mejor?.

El criterio principal para esta selección es el siguiente: las grabaciones digitales en origen, es decir, prácticamente todas las grabaciones realizadas desde finales de los años 80 hasta nuestros días, están destinadas a ser escuchadas en un soporte digital (CD o DVD-Audio), y no tendría tanto sentido utilizar el vinilo.  Utilizando la terminología estándar de los CD, esta situación corresponde a un soporte musical tipo  "DDD" (grabación digital, masterización digital, soporte digital). En cambio, para grabaciones analógicas en origen, las realizadas hasta mediados de los 80, parece más propio ser escuchadas en vinilo, y corresponderían con "AAA" (grabación analógica, masterización analógica y soporte analógico). Todo ello sin entrar en detalles técnicos que justificarían esta decisión (lo dejaré para otras entradas).

Las dos situaciones a evitar en la medida de lo posible (si hay disponibilidad para elegir soporte en el mercado, nuevo o de segunda mano) son las siguientes:
  • Evitar CDs que contienen grabaciones anteriores a mediados de los 80 (AAD ó ADD): En este caso es preferible el vinilo, que sólo se puede conseguir en el mercado de segunda mano, o bien tener ya los discos, en cuyo caso no se recomienda sustituirlos por CD.
  • Evitar Vinilos con grabaciones remasterizadas digitalmente (ADA ó DDA).

En cualquier caso, también hay que evitar caso la remasterización digital, como se explica en otra entrada de este mismo blog. Por tanto, si se dispone de la posibilidad de elegir soporte para la reproducción musical:
  • Escoger CD cuando la grabación es digital en origen. Evitar CD de grabaciones analógicas, y en especial las remasterizaciones digitales recientes.
  • Escoger Vinilo cuando la grabación original es analógica. Evitar las reediciones actuales en vinilo porque provienen de remasterizaciones digitales.

Otras razones que se manejan habitualmente para optar por uno u otro formato son:
  • El vinilo se degrada con el tiempo, se raya facilmente, motivo por el cual aparencen el sonido de freir un huevo. No permite producir un silencio absoluto. Puede sonar increiblemente bien, pero el giradiscos tiene que ser forzosamente caro. El CD evita los defectos del vinilo, es decir, no posee ese ruido de huevo frito y es más fácil obtener unos agudos nítidos. Un reproductor de CD con una calidad razonable es bastante más económico que un giradiscos que ofrezca la misma calidad, o lo que es lo mismo, un reproductor de CD barato suena mejor que un giradiscos barato.
  • El vinilo reproduce en un surco la forma original de la onda de sonido, es un formato analógico, por lo tanto, el sonido no sufre variacion, se guarda tal y como se grabó. EL CD está cuantificado, no reproduce la onda original de sonido, si no que la mide X veces por segundo y la aproxima al valor más cercano de los que es capaz de representar. Mientras el vinilo puede tomar infinitos valores de manera contínua, los valores que registra el CD están limitados.
  • El vinilo se considera un objeto de colección valioso, a diferencia del CD. Quizás dentro de 30 años también se valore el CD. O posiblemente no, como el ocurre al Casette actualmente, que está totalmente devaluado.
  • Las razones subjetivas son también muy importantes, y conviene no obviarlas. Es un placer escuchar música mientras se ojea la cubierta y las letras del vinilo, a diferencia del CD, que de nuevo, es un objeto funcional más próximo al cassette que al vinilo, y con unos libretos con la letra muy pequeña que se lee con dificultad.
  • El tema económico: hoy día la inversión en equipo analógico es superior a la del equipo digital. Para movernos en niveles de calidad similares para ambos formatos, con 300 € se puede conseguir un reproductor de CD/DVD de calidad media, en cambio, con ese presupuesto sólo se llegaría a poder comprar una cápsula y aguja decente para el plato que vaya reproducir el vinilo. Con poco dinero, el CD es el mejor formato, pues la calidad del equipo no será capaz de diferenciar los matices que se pierden al digitalizar el sonido. En un equipo de gama alta, el CD flojea siendo el vinilo la fuente ideal de sonido, ya que nos permitirá oir el registro completo con una riqueza musical que el CD no alcanza.
Como colofón final, la teoría de insigne músico Neil Young: "como el CD tiene un formato digital no es música como tal, sino sonido dispuesto en forma de códigos binarios, podemos advertir absolutamente todos los detalles de una canción la primera vez que la escuchamos. Y, como nada se esconde a la sensibilidad del oído, el cerebro no se siente impulsado a poner el CD por segunda vez. En realidad, no estás escuchando música, sino códigos y dígitos, tonos y frecuencias que recrean el sonido de la música."

Esta entrada no ha sido más que una introducción a todos los frentes de discusión que se pueden presentar a la hora de elegir uno u otro formato, y que se pueden ir tratando en profundidad en futuras entradas. Es una simplificación de partida que se podrá ir discutiendo y ampliando en el futuro. Espero que os haya resultado interesante. Está claro que quien haya leído hasta aquí es alguien con cierto interés en el tema,

Un apunte final :)  Vinyl or cd, which sounds better?

2 comentarios:

  1. Interesante planteamiento. Yo soy seguidor de los vinilos fundamentalmente por coleccionismo, y no tanto por el sonido, que considero superior, sobre todo en los bajos.

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  2. Hoy en día el vinilo se sigue utilizando, muchos álbumes (sobre todo de bandas de décadas pasadas), publican sus álbumes en el formato de CD y en vinilo también, además el vinilo es usado en la música electrónica y es muy buscado por coleccionistas. Son muchos los sellos y discográficas que aún planchan y distribuyen este formato destinado a DJ y coleccionistas. De hecho, muchas sellos dentro del panorama independiente y underground editan en vinilo a las bandas, siempre en tiradas más limitadas pero de forma estable. Así mismo, músicos como Elvis Costello, Paul McCartney y Radiohead han sacado vinilos de sus álbumes o bien de sus sencillos.

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